Patología anal · Guía práctica
Hemorroides y fisura anal: qué funciona de verdad
Cómo distinguirlas, qué tratamientos han demostrado servir (y cuáles no), los mitos más repetidos y la señal que nunca hay que dar por hecha.
Las hemorroides y la fisura anal se confunden constantemente, pero se distinguen por un detalle: el dolor. Las hemorroides suelen sangrar sin apenas doler; la fisura duele mucho al defecar. Y el tratamiento que de verdad funciona no es el mismo.
Para las dos, la base es la misma y es lo más eficaz que existe: fibra y agua (reduce a la mitad el riesgo de sangrar). A partir de ahí, en hemorroides que siguen sangrando lo que más cambia las cosas es la ligadura con bandas; en la fisura, una pomada que relaje el esfínter. Y una advertencia importante: que tengas hemorroides no demuestra que sean la causa del sangrado.
~39%
de adultos tiene hemorroides en una colonoscopia de cribado; más de la mitad, sin síntomas
–50%
de riesgo de sangrado solo con aumentar la fibra
Sangre ≠
hemorroides
tenerlas no prueba que sean la causa: hay que mirar
Guía informativa: no sustituye a la valoración de tu médico ni permite autodiagnosticarse. Cualquier sangrado por el ano debe ser valorado por un profesional.
Es de las consultas más frecuentes y también de las que más tarda la gente en pedir, por vergüenza. Y es una pena, porque la mayoría de estos problemas tienen solución sencilla, casi siempre sin cirugía. El objetivo de esta guía es que sepas qué tienes, qué funciona de verdad según la evidencia y cuándo hay que estudiarlo en lugar de tratarlo a ciegas.
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Cómo saber cuál es cuál
Aunque compartan zona, son cosas distintas. Las hemorroides son unos cojinetes venosos que todos tenemos dentro del ano y que ayudan a la continencia; el problema aparece cuando se dilatan, sangran o se salen. La fisura anal es otra cosa: una pequeña herida en el borde del ano, casi siempre en la línea media, que duele al abrirse con cada deposición.
El detalle que más ayuda a distinguirlas es cuánto duele:
| Hemorroides internas | Fisura anal | |
|---|---|---|
| Dolor | Poco o ninguno; más bien molestia, peso o picor | Intenso, cortante, durante y después de defecar |
| Sangre | Roja, gotea al final o mancha el papel | Escasa, roja, en el papel |
| Duración del dolor | — | Puede seguir minutos u horas |
| Otros signos | Bulto que sale y se mete; picor | Miedo a ir al baño, que empeora el estreñimiento |
Las hemorroides internas se clasifican por grados, y esto importa porque decide el tratamiento: grado I solo sangran; grado II se salen al empujar pero vuelven solas; grado III hay que meterlas con el dedo; grado IV ya no se reducen. 2 Si además te pica mucho, puede haber algo más en juego: te lo cuento en el artículo sobre el picor anal. Y si el dolor es en punzadas breves sin relación con defecar, quizá no sea ninguna de las dos, sino una proctalgia fugax.
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Por qué salen (y lo frecuentes que son)
Mucho más frecuentes de lo que la gente cree. En un estudio austriaco que exploró a casi mil personas que iban a hacerse una colonoscopia de cribado, el 39% tenía hemorroides, y lo más llamativo: más de la mitad no tenía ningún síntoma. La mayoría eran de grado I. Se vio también que un índice de masa corporal alto era un factor de riesgo independiente. 1
El denominador común de casi todo es el esfuerzo al defecar: heces duras, empujar, y pasar mucho rato sentado en el váter. En la fisura se cierra además un círculo vicioso muy característico: la herida duele, el dolor hace que el esfínter se contraiga, esa contracción reduce el riego de la zona y dificulta que cicatrice; y como duele, el paciente aguanta y se estriñe más, con lo que la deposición siguiente vuelve a abrir la herida. Romper ese círculo es exactamente el objetivo del tratamiento. 3
Idea clave: si no arreglas el estreñimiento y el esfuerzo, ningún tratamiento local va a durar. Ese es el motivo de que muchas «recaídas» no sean recaídas, sino la causa que sigue ahí.
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La base que funciona para las dos: fibra y agua
Suena poco espectacular, pero es la medida con mejor evidencia de todo el artículo. Un metaanálisis de 7 ensayos con 378 pacientes demostró que aumentar la fibra reduce un 47% el riesgo de que los síntomas persistan y —lo más importante— reduce a la mitad el riesgo de sangrado. El efecto se mantenía en los controles a las 6 semanas y a los 3 meses. 4 En cambio, para el prolapso, el dolor o el picor los resultados fueron menos concluyentes: la fibra es sobre todo la medida antisangrado.
Lo que sí hay que hacer (y cuesta poco)
- Fibra hasta unos 25-30 g al día, subiendo poco a poco para no hincharte, y bebiendo agua: sin líquido, la fibra estriñe más. Si necesitas ayuda, tienes la guía de estreñimiento y los remedios naturales.
- No empujes. Si en un minuto no sale, levántate y vuelve luego.
- Fuera móvil del baño. Estar sentado en el váter mucho rato es de los hábitos que más contribuyen.
- Ve cuando tengas ganas, sin aguantarte: aguantarse endurece las heces. Sobre qué es normal, aquí lo explico: cuántas veces es normal ir al baño.
- Higiene suave: agua y secar sin frotar. Evita toallitas perfumadas y jabones agresivos, que irritan.
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Hemorroides: qué funciona según el grado
Pomadas y supositorios. Alivian, pero no resuelven. Las de corticoide calman picor e inflamación y deben usarse en tandas cortas (una o dos semanas), porque de forma prolongada adelgazan la piel de la zona; las de anestésico local quitan el dolor unas horas. Son un apoyo sintomático, no el tratamiento de fondo. 2
Flebotónicos (los «venotónicos» tipo diosmina/flavonoides). Aquí hay más evidencia de la que mucha gente cree: una revisión Cochrane de 24 estudios encontró beneficio significativo sobre el sangrado y sobre la mejoría global de los síntomas, y también sobre el picor. La propia revisión advierte, eso sí, de limitaciones metodológicas de los ensayos, así que conviene verlos como una ayuda razonable en brotes, no como la solución definitiva. 5
Ligadura con bandas elásticas. Es el tratamiento de consulta más rentable para las hemorroides de grado I-III que siguen sangrando: se coloca una banda en la base de la hemorroide, se hace en pocos minutos, sin ingreso y prácticamente sin dolor. No es cirugía y permite volver a la vida normal casi al momento. 2
Bandas o cirugía: el intercambio honesto
La cirugía cura más, pero duele más. Un ensayo holandés reciente en grado III lo cuantificó muy bien: la recidiva fue del 47,5% con bandas frente al 6,1% con cirugía, pero el dolor de la primera semana fue mayor con cirugía y la vuelta al trabajo fue de 1 día con bandas frente a 9 con cirugía. 7 Va en la misma línea que la revisión Cochrane clásica (la cirugía controla mejor los síntomas, sobre todo en grado III, mientras que en grado II no había diferencia clara) 6 y que un metaanálisis posterior: mejor control con cirugía, pero a costa de más dolor y más complicaciones, con una satisfacción del paciente parecida en los dos grupos. 8
Traducido: en grado II suele compensar empezar por bandas; en grado III es una decisión a medias entre médico y paciente, según cuánto te importe evitar la baja laboral frente a la posibilidad de tener que repetir.
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Fisura anal: la clave es relajar el esfínter
Como el problema es que el esfínter contraído impide que la herida cicatrice, el tratamiento consiste en relajarlo químicamente mientras se ablandan las heces. Las dos pomadas clásicas son la nitroglicerina y el diltiazem al 2%, aplicadas dos veces al día durante 6 a 12 semanas.
¿Cuál elegir? Un metaanálisis de 9 ensayos las comparó de frente: curan prácticamente igual, pero el diltiazem se tolera mucho mejor —los dolores de cabeza fueron drásticamente menos frecuentes— y tuvo menos recaídas tardías. Por eso suele preferirse como primera opción. 11 Un metaanálisis en red de 2025 con 22 ensayos apunta en la misma dirección: el nifedipino logró la mayor tasa de curación, seguido del diltiazem, que fue el mejor en control del dolor y el de menor recurrencia, mientras que la nitroglicerina fue la que más efectos adversos causó. 12
Conviene saber qué esperar. La revisión Cochrane que reunió 75 ensayos y más de 5.000 pacientes fue honesta: la nitroglicerina cura algo más que el placebo (48,9% frente a 35,5%), pero la recaída tardía es frecuente, en torno a la mitad de los que inicialmente curaron; la toxina botulínica y los antagonistas del calcio son equivalentes a la nitroglicerina con menos efectos adversos; y ningún tratamiento médico iguala a la cirugía, aunque tampoco conlleva su riesgo de incontinencia. 10
Si la pomada falla, quedan dos pasos: la toxina botulínica, que relaja el esfínter durante unos meses sin cortar nada, y la esfinterotomía lateral interna, que es la cirugía de referencia. Comparándolas, un metaanálisis de 18 ensayos con 1.839 pacientes confirmó que la cirugía cura más que el bótox. 13 La contrapartida es el riesgo —pequeño pero real— de afectar al control de gases y heces, y por eso la decisión se individualiza. 3
Idea clave: en la fisura, la pomada sin arreglar las heces casi nunca funciona. Fibra y agua no son «el consejo de relleno»: son la mitad del tratamiento.
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Cuándo hay que operar (y el riesgo real)
La cirugía no es el enemigo, pero tampoco el primer paso. Se plantea cuando hay hemorroides de grado III-IV, cuando fallan las bandas o cuando el sangrado es importante y repetido; en la fisura, cuando se ha cronificado y no responde al tratamiento médico. 23
El miedo que más me expresan en consulta es el de quedar incontinente. Merece una respuesta con números: una revisión sistemática de 139 estudios con más de 30.000 pacientes encontró que, tras la cirugía de hemorroides, la incontinencia fue del 5,3% de forma precoz (primeros 3 meses) y del 2,5% de forma tardía en los ensayos aleatorizados, sin diferencias claras entre la hemorroidectomía clásica y la técnica grapada. Es decir: es poco frecuente, pero no es cero, y por eso conviene reservar la cirugía para quien de verdad la necesita. 9
Mitos y realidades
Estos son los cinco que más oigo, y lo que dice la evidencia de cada uno.
Mito: «El picante empeora las hemorroides»
Realidad, con matiz: para las hemorroides es falso. Un ensayo aleatorizado cruzado con 50 pacientes de grado II-III comparó una cápsula de guindilla frente a placebo y no encontró ningún empeoramiento de los síntomas: no hay razón para prohibirte un plato picante de vez en cuando.14 Pero ojo, con la fisura aguda es al revés: en un ensayo similar el picante sí aumentó el dolor y el escozor, y el 81% de los pacientes prefirió el placebo.15 Si tienes una fisura en carne viva, déjalo para más adelante.
Mito: «Los baños de asiento curan»
Realidad: alivian, pero no curan. En un ensayo aleatorizado en fisura aguda, los baños de asiento no mejoraron de forma significativa ni el dolor ni la cicatrización, aunque sí la satisfacción de los pacientes; dos personas desarrollaron además irritación de la piel.16 Úsalos por confort si te sientan bien, no como tratamiento.
Mito: «Salen por sentarse en sitios fríos»
Realidad: no hay nada que lo respalde. Lo que sí influye es el esfuerzo al defecar, las heces duras, el tiempo sentado en el váter y el sobrepeso, que sí se ha identificado como factor de riesgo independiente.1
Mito: «Si sangro, seguro que son las hemorroides»
Realidad: es el error más peligroso de todo el artículo. Las hemorroides son tan comunes —un 39% de la población, la mayoría sin síntomas— que encontrarlas no prueba que sean la causa del sangrado.1 Un pólipo o un tumor pueden sangrar exactamente igual, y el cáncer de colon está aumentando en gente joven. Aquí tienes el detalle de las causas de sangre en las heces.
Señales de alarma: cuándo NO conformarse con «son hemorroides»
Consulta para que te estudien el colon, no solo el ano, si aparece cualquiera de estos:
- Sangre oscura o mezclada con las heces (no solo al limpiarte).
- Cambio en tu ritmo intestinal que dura más de 3-4 semanas.
- Pérdida de peso sin buscarla, cansancio o anemia en la analítica.
- Antecedentes familiares de cáncer de colon o de pólipos, o estar ya en edad de cribado.
- Sangrado que no mejora en 2-3 semanas con tratamiento correcto.
- Un bulto que no se reduce, o dolor súbito e intenso con un nódulo duro (puede ser una trombosis).
- Una fisura que no está en la línea media o que no cura pese al tratamiento: obliga a descartar otras causas, como la enfermedad de Crohn o una infección.3
Mi enfoque en consulta
Mi trabajo aquí es doble. Primero, poner nombre al problema con una exploración sencilla —que es rápida y bastante menos incómoda de lo que la gente teme— y decidir si hace falta mirar más arriba con una colonoscopia, que es mi terreno. Muchos sangrados llevan meses etiquetados de «hemorroides» sin que nadie los haya explorado, y eso es justo lo que no quiero para ti.
Y segundo, tratar lo tratable: ordenar el estreñimiento, pautar bien lo que funciona y hacer la ligadura con bandas cuando toca. Cuando el caso requiere cirugía, lo derivo a coloproctología, que es quien la realiza. Si llevas tiempo con molestias o con sangrado, no lo dejes por vergüenza: es una de las consultas más agradecidas que existen.
Consulta presencial o online, y colonoscopia si tu caso lo requiere.
Para seguir leyendo
Una reflexión personal
De todas las consultas que veo, esta es en la que más pesa la vergüenza y en la que más tiempo se pierde. Y es una lástima doble: porque casi siempre hay una solución sencilla, y porque a veces detrás de un sangrado «de hemorroides» hay algo que había que haber mirado antes. Si te reconoces en esto, pide cita. Es una exploración de dos minutos que puede ahorrarte años de molestias, o algo más importante.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si tengo hemorroides o una fisura anal?
La pista principal es el dolor. Las hemorroides internas suelen dar sangre roja al final de la deposición, que gotea o mancha el papel, y molestan o pican, pero no duelen apenas. La fisura anal es una pequeña herida en el borde del ano y duele mucho: un dolor cortante durante la deposición que puede seguir doliendo minutos u horas después, con un poco de sangre en el papel. Dicho de otro modo: sangre sin dolor apunta a hemorroides, y dolor intenso al defecar apunta a fisura. La única forma de confirmarlo es una exploración, que es sencilla y rápida. 3
¿Qué pomada funciona de verdad para las hemorroides?
Las pomadas alivian el síntoma, pero no son el tratamiento que más cambia las cosas. Las que llevan corticoide calman el picor y la inflamación, aunque solo deben usarse en tandas cortas (una o dos semanas) porque a la larga adelgazan la piel; las que llevan anestésico local alivian unas horas. Lo que de verdad ha demostrado reducir los síntomas y sobre todo el sangrado es aumentar la fibra y beber agua, que disminuye a la mitad el riesgo de sangrar. Si el problema es el sangrado repetido, el paso más eficaz no es otra pomada, sino la ligadura con bandas. 4
¿Se puede curar una fisura anal sin operarse?
Sí, muchas fisuras curan sin cirugía, sobre todo las recientes. La base es ablandar las heces con fibra y agua para romper el círculo de dolor y estreñimiento, y añadir una pomada que relaje el esfínter, normalmente diltiazem al 2% o nitroglicerina, durante 6 a 12 semanas. Las dos curan por igual, pero el diltiazem da muchísimos menos dolores de cabeza y menos recaídas, por lo que suele preferirse. Si la fisura se cronifica y no cierra, el siguiente paso es la toxina botulínica o la cirugía, que cura más pero tiene un pequeño riesgo de afectar al control de gases y heces. 11
¿El sangrado al defecar siempre son hemorroides?
No, y este es el error que más me preocupa. Las hemorroides son tan frecuentes que casi cualquier persona puede tener unas, así que encontrarlas no demuestra que sean la causa del sangrado: un pólipo o un cáncer de colon pueden sangrar exactamente igual. Hay que estudiarlo siempre que la sangre sea oscura o esté mezclada con las heces, si cambia tu ritmo intestinal durante más de tres o cuatro semanas, si hay pérdida de peso o anemia, si tienes antecedentes familiares de cáncer de colon, si has cumplido la edad de cribado o si el sangrado no mejora en dos o tres semanas de tratamiento. Ante la duda, la respuesta es mirar. 1
Referencias (pinchables)
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- Davids JS, Hawkins AT, Bhama AR, et al. The American Society of Colon and Rectal Surgeons Clinical Practice Guidelines for the Management of Anal Fissures. Dis Colon Rectum (2023). PMID: 36321851 (se abre en una pestaña nueva)
- Alonso-Coello P, Mills E, Heels-Ansdell D, et al. Fiber for the treatment of hemorrhoids complications: a systematic review and meta-analysis. Am J Gastroenterol (2006). PMID: 16405552 (se abre en una pestaña nueva)
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- Gupta P. Randomized, controlled study comparing sitz-bath and no-sitz-bath treatments in patients with acute anal fissures. ANZ J Surg (2006). PMID: 16916391 (se abre en una pestaña nueva)
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