Ejercicio físico intenso y aparato digestivo: cuando lo saludable se vuelve peligroso | 2027

Ejercicio físico intenso y aparato digestivo: cuando lo saludable se vuelve peligroso | 2026

Deporte y digestivo · Guía basada en evidencia

Ejercicio físico intenso y aparato digestivo: cuando lo saludable se vuelve peligroso

La diarrea del corredor, la isquemia intestinal, el sangrado y el dato de 2026 sobre pólipos en corredores de fondo. Con las cifras reales, sin alarmismo.

Dr. Pedro de María Pallarés Dr. Pedro de María · Aparato Digestivo 31 de agosto de 2026 ~16 min 20 referencias (PubMed)
Respuesta en 30 segundos

El ejercicio moderado es excelente para tu digestivo. Pero cuando el esfuerzo se hace muy intenso y muy largo, tu cuerpo le quita la sangre al intestino para dársela a los músculos. Eso daña temporalmente la barrera intestinal y explica las náuseas, los vómitos y la diarrea del corredor. El umbral está en torno a las 2 horas de esfuerzo sostenido, y ocurre incluso si estás muy en forma.

Casi siempre es reversible y sin consecuencias. Lo que no hay que normalizar es el sangrado o el dolor que no cede al parar: ahí puede haber una colitis isquémica. Y un aviso práctico que casi nadie da: el ibuprofeno antes de correr multiplica el daño en lugar de prevenirlo.

~2 h

de esfuerzo sostenido: el umbral desde el que el intestino empieza a sufrir

1 de cada 4

corredores tiene síntomas digestivos durante la carrera

39 °C

de temperatura corporal: por encima, la barrera intestinal siempre se altera

Corredor exhausto junto a una ilustración del aparato digestivo con un tramo del colon inflamado en rojo y detalles de vómitos, diarrea, un pólipo y vasos intestinales dañados
Durante el esfuerzo máximo el flujo de sangre al intestino puede caer drásticamente: de ahí las náuseas, la diarrea y, en los casos extremos, la isquemia.

Guía informativa. Este artículo no es un argumento para dejar de entrenar: el ejercicio sigue siendo una de las mejores decisiones de salud que existen. Es información para entrenar mejor y saber cuándo consultar.

Escribí hace un tiempo sobre los beneficios del ejercicio físico para el aparato digestivo, y los mantengo todos. Pero en consulta veo cada vez más corredores, triatletas y aficionados al trail con síntomas digestivos que nadie les ha explicado, y algunos con hallazgos que asustan. Porque la curva no es una línea recta: hay un punto en el que el ejercicio deja de sumar y empieza a agredir al intestino. Vamos a ver dónde está ese punto y qué hacer.

1Parte 1 de 6

Qué le pasa a tu intestino cuando aprietas

Tiene nombre propio: síndrome gastrointestinal inducido por el ejercicio. La revisión sistemática que acuñó el término lo resume así: según aumentan la intensidad y la duración del esfuerzo, se acumulan pruebas de daño intestinal, aumento de la permeabilidad y paso de productos bacterianos a la sangre, junto con un vaciamiento gástrico más lento, un tránsito enlentecido en el intestino delgado y malabsorción. 1

El dato más útil de esa revisión es el umbral: alrededor de 2 horas de ejercicio al 60% de tu capacidad máxima es el punto a partir del cual las alteraciones se hacen significativas, y —esto es lo importante— ocurre independientemente de tu nivel de forma física. Estar muy entrenado te hace ir más rápido, no te vuelve inmune. 119

¿Por qué ocurre? Por tres mecanismos que se suman:

  • Redistribución del riego. El músculo reclama sangre y el territorio digestivo la cede. Esa hipoperfusión es la causa principal del daño de la mucosa.2
  • El calor. Una revisión sistemática de 16 estudios encontró una correlación fuerte entre la subida de temperatura corporal y el aumento de permeabilidad intestinal (r = 0,79), y que superar los 39 °C se asoció siempre a una barrera más permeable.320
  • El traqueteo mecánico. Correr zarandea las vísceras de una forma que nadar o pedalear no hacen; por eso los síntomas son más frecuentes en carrera a pie.1

Idea clave: no es que tengas «mal estómago». Es que tu intestino se queda temporalmente sin riego para que tus piernas puedan seguir. Es fisiología, no debilidad.

2Parte 2 de 6

Náuseas, vómitos y la diarrea del corredor

Empecemos por desinflar un poco la alarma, porque circulan cifras exageradas. En un estudio con casi 2.000 corredores populares, el 26% tuvo síntomas digestivos durante la carrera: sobre todo hinchazón (18,6%), urgencia para defecar (17,8%) y dolor de estómago (16,5%). Los síntomas alcanzaban su pico en la mitad de la prueba, y eran algo más frecuentes en hombres. 4 Otro estudio en maratones dio cifras parecidas: 27% durante la carrera, con náuseas en el 8%. 5

Es decir: es frecuente, pero no le pasa a todo el mundo, y en la mayoría es una molestia, no una enfermedad. Si tus náuseas son constantes también fuera del deporte, eso ya es otra cosa y lo desarrollo aquí: náuseas constantes.

Un matiz que sorprende: no es solo lo que comes

Casi todo el mundo culpa al desayuno o al gel. Pero en el estudio de maratonianos, no se encontró ninguna correlación estadísticamente significativa entre lo que los corredores habían comido —antes o durante— y sus síntomas digestivos. 5 Lo que sí predecía los síntomas de la carrera era haberlos tenido en los entrenamientos. La alimentación influye —el otro estudio sí encontró que comer en los 30 minutos previos aumentaba la hinchazón y la urgencia4—, pero el motor de fondo es circulatorio, no dietético. Por eso cambiar de gel muchas veces no arregla nada.

3Parte 3 de 6

Cuando falta el riego de verdad: isquemia y sangrado

Aquí entramos en el terreno serio. Si la falta de riego es suficientemente intensa y prolongada, el intestino no solo se irrita: se isquemia. La forma más típica en el deportista es la colitis isquémica, y se presenta con la tríada dolor abdominal, diarrea y sangrado. 2 Suele ser leve y reversible, pero hay casos descritos que han necesitado transfusión y, muy raramente, cirugía. 2 Si quieres el detalle de esta enfermedad, la tengo desarrollada aquí: colitis isquémica.

No es un fenómeno anecdótico ni exclusivo del ultrafondo: hay casos publicados en maratonianos aficionados, 6 en ciclistas de competición 7 e incluso tras entrenamiento interválico de alta intensidad en casa. 8 Hay una publicación española cuyo título lo resume mejor que yo: «correr no siempre es bueno para ti». 9

Sobre el sangrado, una revisión sistemática de 2025 recopiló 51 artículos y encontró 36 casos descritos de sangrado digestivo visible en corredores de larga distancia; la mayoría se trataron de forma conservadora, cuatro necesitaron cirugía y se recogió un fallecimiento. Los autores subrayan que hace falta investigarlo mejor. 10 Que sea poco frecuente no lo convierte en normal: sobre las causas posibles de sangre en las heces, aquí lo explico entero: causas de sangre en las heces.

Idea clave: el dolor y la diarrea al esforzarte son, en cierto modo, un aviso protector que te obliga a parar. El riesgo real aparece cuando los ignoras y sigues, que es justo lo que fomenta la cultura del «aguanta».

4Parte 4 de 6

El error más extendido: el ibuprofeno antes de correr

Es costumbre en muchos vestuarios: un antiinflamatorio preventivo antes de la carrera larga. Es exactamente lo contrario de lo que conviene, y hay un experimento que lo demuestra con elegancia. A un grupo de deportistas se les dio ibuprofeno antes de pedalear y se midió el daño del intestino delgado con un marcador específico. El resultado: el daño fue claramente mayor con ibuprofeno + ejercicio que con el ejercicio solo, con el ibuprofeno en reposo o sin nada. La permeabilidad intestinal también se disparó. 11

La conclusión de los autores es de las más rotundas que he leído en un artículo de deporte: el consumo de antiinflamatorios por los deportistas no es inofensivo y debería desaconsejarse. 11 Una revisión de 2024 en American Journal of Medicine vuelve sobre lo mismo: combinar antiinflamatorios y ejercicio de resistencia suma riesgo digestivo. 12 Tiene toda la lógica fisiológica: el ejercicio ya está reduciendo el riego intestinal, y el antiinflamatorio bloquea justamente los mecanismos que protegen la mucosa. Es sumar dos agresiones sobre el mismo tejido.

Si tomas antiinflamatorios con frecuencia por lesiones, merece la pena revisar la estrategia con tu médico; sobre la protección gástrica y sus matices escribí aquí: los protectores gástricos.

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Ultrafondo y pólipos de colon: qué dice el estudio de 2026

Esta es la parte que más circula últimamente y la que más cuidado requiere, así que voy a contarla despacio y con sus límites.

En 2026 se publicó un estudio que hizo colonoscopia a 94 corredores de fondo de entre 35 y 50 años (habían completado al menos dos ultramaratones de 50 km o más, o al menos cinco maratones) y que no se hubieran hecho una colonoscopia en 10 años. Los resultados fueron llamativos: se encontraron adenomas en el 41,5% y adenomas avanzados en el 15% (14 personas), la mayoría en el lado derecho del colon. La cifra de referencia con la que lo compararon —población asintomática de riesgo medio de 40 a 49 años— es del 1,2%. 13

Antes de asustarte: lo que ese estudio NO demuestra

  • No se encontró ningún cáncer. Ni uno.13
  • Los propios autores lo llaman «generador de hipótesis», literalmente, ya en el título. No es un estudio diseñado para demostrar causalidad.13
  • No tenía grupo de comparación propio. Se comparó con una cifra histórica de otra población, y los autores advierten de que las diferencias de síntomas y de otros factores de riesgo limitan la comparación directa.13
  • Son 94 personas de un solo centro, que además se apuntaron voluntariamente: es muy posible que se ofrecieran sobre todo corredores que ya tenían síntomas.

¿Y entonces? La hipótesis biológica es coherente: décadas de episodios repetidos de falta de riego, daño de la mucosa y sangrado podrían dejar huella en el colon, y encaja que las lesiones aparecieran sobre todo en el colon derecho, que es el territorio peor irrigado. 13 Pero de una hipótesis coherente a un hecho demostrado hay un trecho largo, y sigue siendo cierto que la actividad física reduce el riesgo de cáncer de colon en la población general. Lo honesto hoy es decir: merece la pena investigarlo, no cambia tu cribado.

Lo que sí debe llevarte a consulta es lo de siempre: la edad de cribado que te corresponda, los antecedentes familiares y, sobre todo, los síntomas persistentes. Y si te interesa el contexto, el cáncer de colon sí está aumentando en jóvenes, por motivos que casi con seguridad tienen poco que ver con correr. Sobre qué significa realmente un pólipo, lo explico en qué riesgo tiene un pólipo de convertirse en cáncer.

6Parte 6 de 6

Cómo entrenar el intestino (sí, se entrena)

La buena noticia es que casi todo esto se puede modular. Una revisión sistemática de 2025 con 29 estudios repasó las estrategias nutricionales y estas son las conclusiones que sostienen: 14

Qué funciona y qué no para reducir los síntomas digestivos en resistencia
EstrategiaEvidencia
Entrenar el intestinoPrometedor. Acostumbrarlo progresivamente a tomar carbohidratos mientras corres mejora los síntomas con el tiempo1415
Ajustar los carbohidratosFunciona. Seguir las recomendaciones actuales de cantidad y tipo se asocia a menos síntomas y menos intensos14
Dieta baja en FODMAP los días previosPuede ayudar, pero es restrictiva y puede pasar factura por otro lado. No para siempre14
Geles «con hidrogel»Sin ventaja demostrada sobre los carbohidratos normales14
ProbióticosEvidencia mixta: ni descartarlos ni contar con ellos14

Lo práctico, en seis puntos

  • Hidrátate bien y vigila el calor. Es la palanca más potente: la deshidratación y la hipertermia son los grandes amplificadores del daño.3
  • No estrenes nada el día de la carrera. Ensaya la alimentación en los entrenamientos, que además es donde se «entrena» el intestino; para ultrafondo existe además un posicionamiento oficial de nutrición.1518
  • Evita comer en los 30 minutos previos, y modera grasa, proteína y fibra antes de competir.4
  • Nada de antiinflamatorios preventivos.11
  • Sube la carga poco a poco. El umbral es de dosis: más volumen y más calor, más riesgo.1
  • Si aparece dolor intenso, para. El dolor abdominal durante el esfuerzo no es algo que haya que «aguantar».2

Mitos y realidades

Los cinco que más oigo a corredores en consulta.

Mito: «Cuanto más ejercicio, mejor para la salud»

Realidad: para el intestino la relación no es lineal. El ejercicio moderado mejora la barrera intestinal, mientras que el muy prolongado e intenso la daña de forma transitoria: es un fenómeno de dosis, lo que en fisiología se llama hormesis.16 La dosis hace el veneno también aquí.

Mito: «La diarrea del corredor es por lo que has comido»

Realidad: influye, pero no es el motor. En maratonianos no hubo correlación significativa entre la ingesta y los síntomas; lo que mejor los predecía era haberlos tenido ya entrenando.5 La causa de fondo es la falta de riego.

Mito: «Un ibuprofeno antes previene molestias»

Realidad: las aumenta. Con ibuprofeno el daño intestinal medido fue casi el doble que con el ejercicio solo, y la barrera se volvió más permeable.11

Mito: «Sangrar un poco después de una carrera larga es normal en deportistas»

Realidad: es frecuente, que no es lo mismo que normal. Hay casos publicados que requirieron transfusión, cuatro que acabaron en cirugía y uno mortal.10 Un sangrado que se repite hay que estudiarlo, seas o no deportista.

Mito: «Correr ultramaratones da cáncer de colon»

Realidad: eso no está demostrado. El estudio de 2026 encontró más adenomas avanzados de lo esperable, pero ningún cáncer, era de 94 personas sin grupo control y sus autores lo etiquetan de generador de hipótesis.13 Es una señal que hay que investigar, no un diagnóstico.

Señales de alarma: cuándo dejar de normalizarlo

La molestia pasajera que cede al parar es esperable. Consulta si aparece cualquiera de estas:

  • Sangre roja, coágulos o heces negras tras el ejercicio, sobre todo si se repite.10
  • Dolor abdominal intenso que no cede al parar, o que empeora en las horas siguientes: es el patrón de la isquemia.2
  • Vómitos que te impiden rehidratarte después de la prueba.
  • Fiebre, distensión abdominal marcada o afectación del estado general tras un esfuerzo extremo.
  • Mareo o desmayo con dolor abdominal: hay que descartar isquemia y deshidratación grave.17
  • Anemia o ferropenia en la analítica sin causa clara. En deportistas se atribuye demasiado rápido al deporte y a veces esconde otra cosa.
  • Pérdida de peso involuntaria o cambio persistente del ritmo intestinal más allá del entrenamiento.

Mi enfoque en consulta

Con deportistas tengo un cuidado especial en no caer en ninguno de los dos extremos. Ni atribuirlo todo al deporte —«es que corres mucho», y así se pierden diagnósticos— ni alarmar sin motivo a alguien que solo tiene una molestia fisiológica y esperable.

En la práctica: si hay sangrado, se estudia, corras lo que corras. Si hay anemia o ferropenia, se estudia. Y si lo que hay son síntomas molestos pero sin datos de alarma, casi siempre el trabajo es de ajuste fino —hidratación, calor, ritmo de ingesta, quitar antiinflamatorios— y no de pruebas. Mi objetivo nunca es que dejes de entrenar, sino que entrenes sin que te pase factura.

Quiero que valoren mis síntomas

Consulta presencial u online, y colonoscopia si tu caso lo requiere.

Para seguir leyendo

Una reflexión personal

Me interesa este tema porque va contra la intuición de todos, incluida la mía. Pasamos la consulta animando a la gente a moverse —y con razón—, así que resulta incómodo explicar que existe un punto en el que ese mismo ejercicio agrede al intestino. Pero el mensaje no es «corre menos»: es que el cuerpo tiene límites fisiológicos y que ignorar una señal de dolor o un sangrado porque «uno es deportista» es la peor manera de cuidarse.

El Dr. Pedro de María en quirófano, concentrado en endoscopia avanzada

Preguntas frecuentes

¿Es malo correr para el intestino?

No. El ejercicio moderado es de lo mejor que puedes hacer por tu aparato digestivo y por la prevención del cáncer de colon. Lo que cambia las cosas es la intensidad y la duración: a partir de unas dos horas de esfuerzo sostenido al 60% de tu capacidad máxima empiezan a aparecer cambios medibles en el intestino, y eso ocurre incluso en personas muy entrenadas. Es un efecto de dosis, no un interruptor: salir a correr media hora no tiene nada que ver con encadenar cuatro horas de carrera con calor. 1

¿Por qué me da diarrea cuando corro?

Porque durante el esfuerzo intenso tu cuerpo desvía la sangre hacia los músculos y se la quita al intestino. Esa falta de riego daña de forma transitoria la barrera intestinal, y a eso se suman el traqueteo mecánico de la carrera, la deshidratación y el calor. Por eso la llamada diarrea del corredor no depende solo de lo que hayas comido: en un estudio con corredores de maratón no se encontró relación entre lo que habían tomado y los síntomas. La alimentación influye, pero el mecanismo de fondo es circulatorio. 5

¿Puedo tomar ibuprofeno antes de una carrera larga?

Es justo lo que no conviene hacer. En un estudio en el que se dio ibuprofeno a deportistas antes de pedalear, el daño del intestino delgado fue claramente mayor que con el ejercicio solo, y la barrera intestinal se volvió más permeable. Los autores concluyeron literalmente que tomar antiinflamatorios no es inofensivo en el deportista y que debería desaconsejarse. Si tienes dolor, coméntalo con tu médico y busca alternativas: el antiinflamatorio preventivo antes de una carrera larga suma riesgo en lugar de restarlo. 11

Si corro maratones, ¿debería hacerme una colonoscopia?

Hoy por hoy, correr no es por sí solo un motivo para adelantar la colonoscopia. Un estudio publicado en 2026 encontró un porcentaje llamativamente alto de adenomas avanzados en corredores de fondo, pero sus propios autores lo definen como generador de hipótesis: no tenía grupo de comparación propio y no se detectó ningún cáncer. Lo que sí debe hacerte consultar es tener síntomas, sobre todo sangrado que se repite, dolor abdominal que no cede o anemia, y cumplir los criterios habituales de cribado por edad o por antecedentes familiares. 13

Referencias (pinchables)

  1. Costa RJS, Snipe RMJ, Kitic CM, Gibson PR. Systematic review: exercise-induced gastrointestinal syndrome-implications for health and intestinal disease. Aliment Pharmacol Ther (2017). PMID: 28589631 (se abre en una pestaña nueva)
  2. Moses FM. Exercise-associated intestinal ischemia. Curr Sports Med Rep (2005). PMID: 15763045 (se abre en una pestaña nueva)
  3. Pires W, Veneroso CE, Wanner SP, et al. Association Between Exercise-Induced Hyperthermia and Intestinal Permeability: A Systematic Review. Sports Med (2017). PMID: 27943148 (se abre en una pestaña nueva)
  4. Zhao X, et al. Gastrointestinal symptoms among recreational long distance runners in China: prevalence, severity, and contributing factors. Front Nutr (2025). PMID: 40771206 (se abre en una pestaña nueva)
  5. Pugh JN, Kirk B, Fearn R, et al. Prevalence, Severity and Potential Nutritional Causes of Gastrointestinal Symptoms during a Marathon in Recreational Runners. Nutrients (2018). PMID: 29937533 (se abre en una pestaña nueva)
  6. Benmassaoud A, et al. Exercise-induced ischemic colitis in an amateur marathon runner. Endoscopy (2014). PMID: 25314207 (se abre en una pestaña nueva)
  7. Mavrelis PG, et al. Exercise-Induced Ischemic Colitis from Competitive Cycling. Curr Sports Med Rep (2021). PMID: 34752429 (se abre en una pestaña nueva)
  8. Masterman BJ, et al. Exercise-Induced Ischemic Colitis From Home-Based High-Intensity Interval Training (HIIT). Cureus (2024). PMID: 38586719 (se abre en una pestaña nueva)
  9. Horta D, et al. Ischemic colitis in an athlete: running is not always good for you. Rev Esp Enferm Dig (2016). PMID: 27643713 (se abre en una pestaña nueva)
  10. Vujasinovic M, et al. Gastrointestinal bleeding in long-distance runners: a systematic review. Eur J Gastroenterol Hepatol (2025). PMID: 39976001 (se abre en una pestaña nueva)
  11. Van Wijck K, Lenaerts K, Van Bijnen AA, et al. Aggravation of exercise-induced intestinal injury by Ibuprofen in athletes. Med Sci Sports Exerc (2012). PMID: 22776871 (se abre en una pestaña nueva)
  12. Langland JT, et al. The Gastrointestinal Risks of Combining NSAIDs and Endurance Exercise. Am J Med (2024). PMID: 38788824 (se abre en una pestaña nueva)
  13. Swain WR, et al. Advanced adenomas among young endurance runners: A prospective hypothesis-generating prevalence study. Cancer Epidemiol (2026). PMID: 42066739 (se abre en una pestaña nueva)
  14. Mlinaric J, et al. Nutritional strategies for minimizing gastrointestinal symptoms during endurance exercise: systematic review of the literature. J Int Soc Sports Nutr (2025). PMID: 40650376 (se abre en una pestaña nueva)
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  16. Keirns BH, et al. Exercise and intestinal permeability: another form of exercise-induced hormesis? Am J Physiol Gastrointest Liver Physiol (2020). PMID: 32845171 (se abre en una pestaña nueva)
  17. Armstrong LE, et al. Interactions of Gut Microbiota, Endotoxemia, Immune Function, and Diet in Exertional Heatstroke. J Sports Med (Hindawi Publ Corp) (2018). PMID: 29850597 (se abre en una pestaña nueva)
  18. Tiller NB, et al. International Society of Sports Nutrition Position Stand: nutritional considerations for single-stage ultra-marathon training and racing. J Int Soc Sports Nutr (2019). PMID: 31699159 (se abre en una pestaña nueva)
  19. Braschler L, et al. Physiology and Pathophysiology of Marathon Running: A narrative Review. Sports Med Open (2025). PMID: 39871014 (se abre en una pestaña nueva)
  20. Lambert GP. Intestinal barrier dysfunction, endotoxemia, and gastrointestinal symptoms: the 'canary in the coal mine' during exercise-heat stress? Med Sport Sci (2008). PMID: 19208999 (se abre en una pestaña nueva)

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Valoramos si es el efecto esperable del esfuerzo o hay algo que estudiar, y ajustamos lo que haga falta para que sigas entrenando.

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Dr. Pedro de María Pallarés

Dr. Pedro de María Pallarés

Médico Especialista en Aparato Digestivo • Experto en Endoscopia Avanzada

Hospital Universitario La Paz • INMEQ

Premio TopDoctors Awards 2024 • Miembro SEPD, SEED, ESGE

Transparencia: este artículo no está patrocinado. Las recomendaciones se basan en la evidencia citada, y cuando un hallazgo es preliminar se indica expresamente.

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